Capítulo uno: Obertura.




Lo que sea la música me parece, ante todo, una cuestión enigmática. No lo sé con certeza; no conozco sus límites. 

Pero sé que me asombra, me entusiasma, me enamora. Por la música se cuela Dios, o como quieran llamarlo: algo infinito, bello, bueno y misterioso. 

Por eso, cualquier intento de atraparla en una definición me parece mezquino y, en última instancia, condenado al fracaso.

Pero, como ocurre con aquello que amamos, uno vuelve una y otra vez, aun cuando no termine nunca de poseerlo ni comprenderlo por completo.


Regreso constantemente a preguntas viejas y nuevas, siempre hambriento, explorando músicas distintas, buscando esos bordes excéntricos que desafían nuestra comprensión. Escuchándola, pensándola, bailándola, tocándola.

Confieso que entiendo poco y nada de teoría musical. Aunque llevo años haciendo música, casi siempre lo he hecho desde la intuición, desde el ensayo y error, sin preocuparme demasiado por las reglas que la sostienen.

Sin embargo, no he dejado de pensar la música. Y mientras más la pienso, más me convenzo de que sus preguntas fundamentales están lejos de agotarse.

Me interesa la extraordinaria diversidad de opiniones que existen en torno a ella. No solo entre filósofos o músicos profesionales, sino entre todos aquellos que aman la música y han elaborado sus propias intuiciones.

Lo que ofrezco aquí es simplemente una voz entre muchas otras: una voz que dialoga, discute y se deja interpelar por distintas perspectivas sobre el fenómeno musical. Tomaré posiciones e intentaré responder algunas preguntas, aunque sospecho que la cuestión última sobre la naturaleza de la música excede nuestras capacidades.

No sé muy bien adónde me llevará esta melodía. Toco una tecla a la vez, procurando no desentonar. Confío en el ritmo de los latidos y en aquella voz antigua que, según cuenta la tradición, le decía a Sócrates: «Haz música y aplícate a ello».

Esto es un mensaje lanzado al espacio. Una búsqueda de señales que resuenen. Un intento de encontrar formas de vida musicales de distintas formas y colores.

Espero pasar por aquí al menos una vez por semana para dejar algunas ideas, pero sobre todo preguntas. Hoy comienzo un viaje hacia el corazón de la música. Llevo una mochila llena de libros antiguos y modernos, y la intención de conversar con todo aquel que pueda ayudarme a comprenderla un poco mejor: músicos, filósofos, científicos, bailarines, médicos y cualquiera que tenga la música a flor de piel.

¿Adónde nos llevará esta odisea?

No lo sé.

Solo el tiempo lo dirá.






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